lunes, 8 de mayo de 2017

Amabilidades cotidianas

Before you know what kindness really is
you must lose things,
feel the future dissolve in a moment
like salt in a weakened broth.
What you held in your hand,
what you counted and carefully saved,
all this must go so you know
how desolate the landscape can be
between the regions of kindness.
Naomi Shihab Nye















Levantarme primera,
poner el agua para el mate,
y mientras armo la lanchera,
hacer un par de tostadas,
buscar en la heladera la mermelada
que le gusta
y dejar todo preparado en la mesa
para que pueda desayunar
antes de salir a su larga jornada.

Frenar en una esquina,
aunque no haya semáforo
dejar cruzar a la mujer
que se bajó sin paraguas del colectivo
en una bocacalle encharcada
y recibir de regalo su mirada
y su sonrisa aliviada.

Saludar con buen modo
a mi adolescente malhumorada
y desearle sinceramente (y a pesar de todo),
que tenga una linda mañana.

Levantar a una señora
que camina bajo la lluvia
con su bebito en brazos
acercarla a la parada,
ahorrarle aunque sea una cuadra.

Tomarme esos dos segundos, o cuatro, o seis,
que demanda contestar un mensaje,
pasar un dato,
hacer sentir bien
a quien del otro lado
esperaba.

Abrir la puerta del consultorio,
ofrecer mi humanidad
bienvenir con un abrazo
y una mirada

descolgar la ropa seca del tender
doblarla,
encontrar el par de la media
que faltaba,
armar las pilitas
tratando de no confundir nada.

Dejar el celular en la cartera
en la cola del supermercado
mirar a la cajera a los ojos
decirle gracias.

Pararme a la noche frente a la mesada,
cortar la verdura,
preparar la ensalada
cuidar lo que hay en el horno,
como si fuera una vocación heredada.

Pequeñas amabilidades cotidianas
que seguramente son
una ínfima gota en el agua,
pero que al menos
a mi pequeño mundo,
momento a momento,
lo cambian.

Then it is only kindness that makes sense anymore,
only kindness that ties your shoes
and sends you out into the day to mail letters and purchase bread,
only kindness that raises its head
from the crowd of the world to say
It is I you have been looking for,
and then goes with you everywhere
like a shadow or a friend.
Naomi Shihab Nye









domingo, 9 de abril de 2017

El humor


 De muchas maneras, hacer arte es como tratar a ciegas
de ver la forma de lo que todavía no sabes del todo
qué ni cómo es y será.
El arte es tomar el riesgo de acercarte a aquello
de una manera que puede parecer ridícula o irracional, 
simplemente porque necesitas o quieres
mirarlo más de cerca, dejar que se abra, para ver qué hay dentro.
Por eso, cada vez que captes un leve vislumbre de eso que se está comenzando a mostrar 
pero aún es desconocido, no temas mirarlo de frente
más bien regocíjate en su profundo misterio

Teresita Fernández, escultora

¿Me contradigo?
Es que contengo multitudes


Algo sintiéndose abrumado, denso, pesado, marrón 
Algo más liviano, diáfano, transparente, turquesa, el humor.
Algo que sabe que el tránsito es más disfrutable si se puede alivianar con la risa.
Lo que no significa negar lo abrumado.
Si, reconocerlo, dejarlo estar, honrarlo en su cualidad, 
y sentir, cómo en ese permanecer con todo,
las aguas, con sus distintos colores, texturas, orígenes,
se van mezclando, entretejiendo, integrando.
Y dan a luz a un agua nueva, fresca,
y a nuevas posibilidades de acción.

Las maravillas del Focusing.

miércoles, 8 de marzo de 2017

El comienzo del final

¨He llegado a considerar el cultivo de la atención plena como un acto radical, un radical acto de salud, de compasión para conmigo, y fundamentalmente, un acto de amor¨                     Jon Kabat-Zinn 

Llegó el día. Ese que mirábamos desde lejos, sabíamos que llegaría, pero ni con larga vistas e imaginación, alcanzábamos a enfocar. En algún lugarcito sabíamos que los delantales rojos se transformarían con los años en buzos de egresados, con sobrenombres extraños en la espalda. Teníamos por delante una etapa larga que se sentía eteeerna, creíamos que los placares de la casa iban a estar para siempre llenos de uniformes arrugados, que la vida sería siempre así.

Bueno, pues no. Qué novedad ¿no?

Algo que parecía que marcaría siempre nuestros días, está llegando al final.
Nuestra hija más chica empezó su último año de colegio. Comienza a acabarse una etapa de veinte años de vida escolar para nuestra familia.
Veinte años de madrugones, viandas hechas tempranito,  cuando las cosas se me caen de las manos torpes, todavía somnolientas, listas de útiles, los mismos recorridos a la mañana y a la tarde. Veinte años en los que con variaciones, la vida familiar se ordenó en función de las fechas, horarios y eventos escolares.
Cuando miramos para atrás, hubo momentos disfrutables, y también varios momentos difíciles en el camino de la escolaridad, y como toda etapa, en algún momento empezó a pedir desde afuera, y desde adentro, terminar.
Se viene un año de todo lo que ya sabemos que trae egresar, y como dice un cuento querido de la infancia de mis hijos, ¨tendremos que atravesarlo¨.
Esta vez, para nosotros, con el extra sabor agridulce del cierre final.
Dulce, porque la sensación compartida ya desde hace un tiempo es que ¨ya estᨠ y todos estamos para cambiar; agri, porque al terminar ella el colegio todos nos despediremos de esa infancia y de esos puntos cardinales que habrán organizado nuestros días;  y agri sobre todo porque la conciencia del tiempo que pasó y no vuelve es aguda y punzante.

La vida.

De todas maneras, todavía falta este ciclo lectivo, y habrá que ponerle garra para transitarlo en lo que se anticipa como cuesta arriba en algunos aspectos, feliz en otros.

Como cada año de estos últimos, renuevo la intención de pasar despierta. Se que el riesgo, como siempre, es, por querer estar ya allá, no estar del todo acá, y perderme lo importante: que es para mi estar donde estoy, presente, lo más enteramente que pueda, porque es donde estoy donde puedo amar.

Por eso me digo y le digo a mi chiquita alta, unas palabras inspiradas en las del sabio Kabat Zinn:

¨Estemos ahí, ( aquí) y entonces, ahí( aquí) estaremos¨

Pasemos despiertas, atentas, traigámonos de vuelta a esto que toca hoy, una y otra vez.
Disfrutemos lo gozoso, acompañémonos en lo dificil.

Y cuando el año termine, confío habremos aprendido mucho (o algo),  habremos crecido,
estaremos listos para la despedida y un mundo nuevo nos estará esperando.

¡Vamos que podemos!






sábado, 25 de febrero de 2017

Sumisa

¨...para escribir, el aprendizaje es la propia vida viviendo en nosotros y alrededor...Esta capacidad de renovarme toda, a medida que el tiempo pasa es lo que yo llamo vivir y escribir...¨
Clarice Lispector

Revisando algunas de mis notas de este verano, rastreando ideas para el taller, me encontré con el recuerdo de una experiencia pequeña que me dio bastante para sentir y pensar acerca del significado de las palabras, acerca de los puntos de vista, la flexibilidad, la identidad y otras yerbas.

En días previos a las fiestas, conocí a una persona a la que por esas cuestiones energéticas que mucho no conozco, le caí bien de entrada. No habíamos compartido más que un tramo de viaje en una camioneta, pero en los días siguientes un par de veces me buscó para conversar. Cuando finalmente concretamos un encuentro de mates y charla, mi intriga de saber el por qué de su interés en charlar conmigo parecía que se resolvía naturalmente. Al comenzar a conversar esta persona me comparte que le habían dado ganas de hablar conmigo porque yo le había parecido una persona ¨sumisa¨.
SUMISA dijo, si.
El primer impacto en mi de esas palabras fué pensar: No sabe con quién se mete ( pobre)
El segundo fué preguntarme internamente con cierto disgusto de mi misma: ¿qué habré hecho para darle a esta persona en tan cortito tiempo una imagen tan distorsionada de lo que creo ser? ¿Sumisa yo?
Por suerte, como el ritmo de la charla era pausado, me dio tiempo a preguntar:
_¿Qué significa ¨sumisa¨para vos?
_Que sos tranquila, calma, alguien que sabe escuchar.

Ahhh... (se ablandan músculos, se baja la guardia)

Algunas veces, todas esas cualidades te las debo, pero mayormente, con eso me siento un poco más cómoda que con el significado que yo le doy a sumisa.
O le daba.
Porque al final, los significados no son tan fijos y rígidos como uno tiende a creer.  Y una y otra vez salta a la vista que las cosas y las palabras no significan lo mismo para todos. Y para conocer mejor a otra persona ( y quererla mejor) está bueno acercarnos a lo que significan para ella las cosas y las palabras. Y no asumir. Y estar abierto a ampliar el significado que nosotros les damos a las cosas y a las palabras para incluir los del otro, y entonces encontrarnos.

Del semi guerrero¨ no sabe con quién se mete ¨pasé en unos minutos a un reblandecido : ¨ahhh...que ternura...esta persona está queriendo ser escuchada...¨. y de ahí a comprender que también puedo ser  ¨sumisa¨, en alguna de sus acepciones, solo pasó un ratito más.

Unos simples mates, un rato de charla, un encuentro inesperado de corazones, y una identidad que emergió transformada, ampliada, siendo ¨algo más¨.

Gracias Victor.

martes, 24 de enero de 2017

¿Qué hago acá?

¨This is what I have to say to you: Use your discontent to nudge you into choosing joy. 
Make the choice not because life is as you wish, but because life is as it is.
Jump in with both eyes open and you can drown in bliss.
It doesn't seem possible, I know, you feel broken.
Find a door, and stick your foot in so it can´t close, even if your doubts grow hugh.
You are already home.
Embrace the flame that cannot be doused by wind or rain.
Embrace the truth of you today¨
Danna Faulds

¿Qué hago acá?


















Fue la primer pregunta qué me hice, y la que me acompañó intermitentemente a lo largo de la semana.
Cada vez que me detenía y escuchaba los ruidos de la calle que llegaban hasta el octavo piso con vista a las ventanitas redondas del edificio de en frente.
Cada vez que Soda Stereo se superponía y mezclaba con las voces y gritos adolescentes, ladridos de perros callejeros, campanitas de algún vendedor ambulante, el Reggaetón lento, los pisteros con sus autos preparados...
No escuchaba el viento pero lo veía en la toallas que flameaban en el tender del balcón, mientras cocinaba para que comieran algo antes de salir.
Un pedacito de mar a la vista por una rendija, allá, a lo lejos, detrás del ruido y de los árboles.

¿ Qué hago acá?
Tan lejos de lo que me gusta, tan cerca de lo que siempre dije que iba a tratar de evitar.
Me preguntaba, creyendo el primer día que no iba a poder encontrar una respuesta razonable.

Como tantas veces, las respuestas posibles van llegando cuando miro para atrás.

¿Qué hacía ahi?

Encontraba una puerta, y ponía el pie para que no se cierre.
Aprendía a quedarme, a estar donde una parte de mi no hubiera elegido estar.
Y a hacerlo con dignidad.
Practicaba aprovechar lo que si, en medio de lo que no.
Y confirmaba, una vez más, que era suficiente y más.
Veía a mi hija crecer, frente a mis ojos.
Descubría juguito de vida en donde parecía que no iba a haber nada suculento para mi.
Recordaba cómo me gusta la naturaleza, y cuánto la añoro cuando la veo arruinada por las huellas que en multitud humana vamos dejando.
Recordaba que estoy en casa, si estoy conmigo.
Trataba de ser amorosa en una jungla que no facilita pero invita, como siempre invita la vida, a ser lo que somos: quietud y movimiento, pasaje y presencia, amor que se ofrece, amor que se da.

Y en el trayecto, casi sin darme cuenta, iba forjando una historia para contar.






sábado, 7 de enero de 2017

Oración simple

Date tiempo
para hacer una oración que sea la oración de tu alma.
Escuchá las voces de sus anhelos y sus hambres.
Prestá atención a lo inesperado en los bordes de tu vida.
Escuchá tu memoria de lo pasado y también la irrupción de lo futuro.
Escuchá las voces de los que están cerca y de aquellos que ya no están.
Después de haber prestado toda esa atención,
hacé una oración que sea lo suficientemente grande para tu alma salvaje
y a la vez, lo suficientemente delicada para tu tímida y frágil vulnerabilidad.
Que sea bálsamo sanador para tus heridas,
que tenga la suficiente verdad y vigor para desafiar tu ceguera y tu complacencia,
la suficiente gracia y visión para espejar tu belleza.
Escribí una oración que sea digna del destino al que has sido llamado.


Give yourself time to make a prayer that will become the prayer of your soul. Listen to the voices of longing in your soul. Listen to your hungers. Give attention to the unexpected that lives around the rim of your life. Listen to your memory and to the inrush of your future, to the voices of those near you and those you have lost. Out of all of that attention to your soul, make a prayer that is big enough for your wild soul, yet tender enough for your shy and awkward vulnerability; that has enough healing to gain the ointment of divine forgiveness for your wounds; enough truth and vigour to challenge your blindness and complacency; enough graciousness and vision to mirror your immortal beauty. Write a prayer that is worthy of the destiny to which you have been called

John O'Donohue

Esta mañana leí esta invitación en la página de John O´Donohue y me la tomé a pecho. Salió algo simple, cortito, sentido. Mi oración. 
Lo suficientemente grande para estar a la altura de la inmensidad de mi alma, lo suficientemente delicada para acompañar mis torpezas y mi fragilidad.
Historia y porvenir. Bálsamo y desafío.
Espejo de lo que ya es, destino al que me siento llamada.
Acá se las dejo.
Si alguien quiere compartir la suya, el fuego está prendido,
los invito a sumarse al fogón.

Que sean tu libertad y tu confianza
que sean tu valentía y tu creatividad
que sean tu silencio y tu calma
que sean tu dulzura y tu bondad
que sean tu vulnerabilidad y tu blandura
que sean tu mirada y tu escucha atenta
que sean tu vitalidad y tu risa
que sea tu alegría
que sea tu misterio
que sea tu amor
que sea tu luz.

domingo, 1 de enero de 2017

Pasá despacio y confiá

Cada trozo de tierra es sagrado
cada playa arenosa,
cada niebla en los bosques oscuros,
cada prado, 
cada insecto en su zumbido.
Todos ellos son sagrados en el recuerdo y en la experiencia...


Como hace ya varios años, en mi retirito autogestionado y caserito de fin de año, me tomo un tiempo para recorrer el año que se va y para escuchar cómo resuena adentro el que está por venir.
Hago un trabajo personal que dura unos días en el que de a poco voy escuchándome y escuchando y elijo ( o me eligen) algunas palabras para acompañar el año nuevo. No son listas de objetivos ni resoluciones las que surgen de esa escucha sino maneras de ser y estar.
Con el 2016 se va la intención de ser en cada encuentro una Caricia Amable ( para risa de mis hijos que esperaban curiosos con cuál palabra o frase para ellos ridícula volvería de mis días de silencio y soledad este diciembre). Esa parejita de palabras fué inspiración, norte y recordatorio de un anhelo profundo de mi corazón. El anhelo de que el Amor, Misterioso Aliento, que sopló en mi vida durante el 2015, se desplegara con más concretudes en la acción cotidiana durante el 2016. 
Y contale a la vida tu anhelo, que nomás ella te trae una y mil canchas para poner en juego los pingos.
 Aunque no creo haya podido ser una Caricia Amable al pie de la letra todas las veces que hubiera querido, el balance me da bastante positivo, y por eso en este cierre de año celebro y me preparo para ir más allá.
Porque siempre hay algo más, si estamos vivos.

El 2017 perfila un año bisagra, portal de futuras transformaciones y cambios, sobre todo en lo familiar. Etapas que se van a ir cerrando, crecimientos, hijos que de a poco se irán largando a volar.
La invitación que suena fuerte es: PASÁ DESPACIO y CONFIÁ.




Pasá despacio, para no perderte lo importante. No te apures, como hiciste otras veces, por llegar a alguna orilla. Prestá atención a cada detalle, a cada piedra, a cada intensidad de este río impetuoso que hoy te toca cruzar.
Pasá admirando la belleza de cada gesto cotidiano de esta convivencia, que tal como está, ya sabés no durará para siempre.
Quedáte, estáte. 
Pasá despacio, haciendo espacio.
Regalá tiempo, atención, mirada, abrazo, compañía.
Regalá Presencia.

El paisaje va a estar cambiando, como cambia todo lo que está vivo, y hay en ese movimiento una permanente invitación, una oportunidad.
No te la pierdas, no la dejes pasar.
Que no se te vayan los días queriendo ¨llegar¨. 
Recordá que no es tu trabajo hacer todo,
ni siquiera es tu trabajo hacer tanto.
Hay algo misterioso que sopla, y colabora, si lo dejás.
Hay una sabiduría, y es más liviano el camino si te entregás.

Por eso en este primer ratito del nuevo año, en el silencio de mi casa, brindando con mate de yerba litoraleña, celebro haber llegado hasta acá, celebro que la corriente de la vida, como dice Wendell Berry, haya dejado de ser una amenaza o un Everest a escalar, y se haya convertido para mi mirada, en una permanente invitación y oportunidad.

La acepto agradecida, conciente del paso inexorable del tiempo que no vuelve, y renuevo mi intención de vivirla pasando despacio, poniendo una atención lo más plena y los más lenta posible, trabajando mi tierra sin apuro por llegar a alguna otra,
confiando.

Ojalá, de esta manera, pueda dejar mi pequeña parcela,
cuidada y en condiciones de fertilidad 
para las generaciones que vendrán.

Que así sea.

¨It is an endless quest, for it is going nowhere in terms of space and time, 
but only drawing deeper into the presence and into the mystery.

Un viaje sin fin, ya que no va a ninguna parte, en términos de espacio y tiempo, 
sino que nos sumerge cada vez más profundamente en la presencia y el misterio¨

Wendell Berry